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Foto: Escuelas Libres de Violencia

Con el objetivo de romper los estigmas en torno a la responsabilidad de los videojuegos como agentes que fomentan la violencia escolar y bullying, Softnyx Latino, empresa pionera en este rubro, y organizaciones de la sociedad civil vienen trabajando en conjunto para extender un mensaje central: “El bullying no es parte del juego”.

Los videojuegos y el supuesto de que fomentan la violencia son motivo de un mito muy extendido. Sin embargo, también son un formato y canal interesante de comunicación que no merece ser dejado de lado y estigmatizado. Un ejemplo es el exitoso método finlandés que incorpora a los videojuegos como complemento para combatir directamente la violencia en los colegios.

En nuestro país, el proyecto Escuelas Libres de Violencia, una iniciativa de la sociedad civil, optó por hacer una alianza con Softnyx Latino, empresa surcoreana y productora de conocidos videojuegos, como Gunbound, Love Ritmo y Wolfteam, entre otros. Guimel Bravo, representante de la empresa, afirma: “Una alianza de este tipo hace dos cosas: deja el estigma de que los videojuegos son tóxicos y, los más importante, extiende un mensaje para aquellos chicos y chicas a los que no se puede llegar en las aulas. El público objetivo de la empresa son, en su mayoría, escolares del nivel secundario, un grupo vulnerable en la data de violencia escolar en el país. Queremos, como empresa, apostar por el bienestar de nuestros usuarios sumándonos a iniciativas como estas”.

Este trabajo conjunto se ejecuta desde setiembre  en las redes sociales, en una campaña con mensajes alusivos a la prevención del bullying. A ello se sumaron las ‘salidas de acción’: la empresa realiza visitas a instituciones educativas y se encarga del momento lúdico, un espacio de pausa durante los talleres y clases donde la dinámica fluye en el juego, concursos, momentos de reflexión y premios.

Escolares que estuvieron presentes en las visitas dijeron que les gustó el ambiente divertido de las sesiones. “Nos gustó su visita, en los talleres de capacitación reforzamos mucho la parte teórica y metodológica y a veces nos cansamos un poco. La visita que ellos hacen nos divierte. Jugamos, conversamos, nos gusta mucho”, comentó Lizeth. “La propuesta de juntar el proyecto y la empresa es buena; nosotros nos informamos por la escuela acerca del problema, pero ya en espacios como la computadora, es bueno reforzarlo”, añadió Alexander, otro de los participantes.

Yaneth Palomino, representante del proyecto Escuelas Libres de Violencia, afirma que estas visitas divierten a los chicos y los ayudan a poner en práctica lo que aprenden en sus capacitaciones durante clase. Pero, lo más importante, es que se divierten y esto es un premio a su compromiso.

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