No está ubicado en el centro de la ciudad pero se llama Down Town. Son estrictos con la seguridad y no se pueden hacer muchas cosas en sus interiores, pese a que también se le conoce como ‘Vale Todo’.

El frío es intenso en esta noche miraflorina, pero a los asistentes de esta discoteca, ubicada en el pasaje Los Pinos, muy cerca al parque Kennedy, eso poco les importa.

Pantalones cortos pegados al cuerpo; polos ceñidos con un escote en ‘V’ pronunciado; el cabello con mucha cera o gel; y uno que otro con las cejas depiladas. Lo que no se exhibe no se vende. El ambiente del ambiente es seguro, los guardias revisan a cada sujeto que muestra su DNI y paga los 25 soles de entrada o los 60 para la zona VIP. El Down Town cuenta con tres ambientes, puede albergar a 2000 personas y solo te dejan entrar hasta las tres de la mañana.

– Lo primero que tienes que hacer es lavarte la cara, te secas y luego te pegas la ceja con Uhu en barra; la que es de color morado agarra más.

Egocéntrica Chameleon es una de las drag queens más conocidas de Lima. A veces hace sus presentaciones sola, y otras, junto a las ‘Mariconitas del sabor’. Se ha pegado las cejas y se está pasando la máquina de afeitar para que no quede ningún pelito.

– El pelo crece al toque y es lo que más oscurece el maquillaje, por eso es que la Conchita Wurst se deja la barba, creo.

Se aplica una base uniforme y, cuando ya está seca, se coloca otros tonos más claros. Una mujer se pone sus cosméticos para resaltar su belleza, el drag debe transformar, definir y embellecer el rostro de un hombre para hacerlo lucir mucho más femenino.

Egocéntrica se aplica una base más clara en el mentón, en la nariz, en los cachetes y en la frente. Debe esperar unos momentos, hasta que se caliente el maquillaje con su piel, para que sea más fácil trabajarlo.

El camerino que las drags del Vale Todo usan para transformarse en fabulosas y glamorosas criaturas de la noche no se parece en nada a los de las estrellas de cine. Este lugar luce como un gran baño, la iluminación es blanca y potente, las ayuda a ver las sombras y los colores que se aplican. El maquillaje es un arte, no hay duda. Nunca verás a una mujer aplicarse delineador con tanta destreza como una drag, ni siquiera las que lo hacen mientras están en un auto en movimiento.

– Si no dejo ‘cocinar’ el maquillaje, no puedo trabajar. Y te das cuenta, las nuevitas no saben y se ponen no más; luego ya aprenden, o se copian.

El rostro de Egocéntrica se va afinando más. Se aplica sombra oscura en la quijada para alargarla, a los costados de su nariz para hacerla más fina, y debajo de sus pómulos para resaltarlos. No tiene nada que envidiar a Coco Rocha, modelo internacional de origen canadiense; su grueso rostro masculino ya no está. No hay tiempo para apreciar su belleza, Egocéntrica continúa con ojos y boca.

Ego ordena cuidadosamente todo lo que usa y lo va guardando en su estuche de maquillaje. Se pone lentes de contacto azules y es un rostro de mujer con cabeza calva.

– La peluca la compré aquí, en Abancay. Ahí vas y compras las pelucas que quieras, las rubias son más caras porque aquí no hay mujeres así. Era un poco más larga pero la he cortado aquí y aquí. Este mechón lo pinté, pero si lo lavo se sale al toque; es para este outfit nomás.

Coloca pegamento alrededor de su cabeza y en algunos puntos estratégicos en los que sabe que la peluca se sujetará mejor. La idea es que parezca cabello natural, que crece desde la raíz.

Una de los momentos más importantes en el proceso de entrar en el personaje de drag, para todos los hombres, es esconder aquellas partes voluptuosas que suelen resaltar, sobre todo si usan ropas pegadas al cuerpo.

– Sí, duele un poco, pero te acostumbras. Agarras la cabeza y la tiras para atrás, algunos ahí se ponen el calzón y con eso ya es suficiente. A mi no me da seguridad y me lo tengo que pegar con cinta adhesiva. No se nota nada, pero no puedo enseñar mucho poto calato porque si no ahí sí se me ven los huevos.

Cuando termina ese complicado proceso, se baja el vestido, se coloca unas mallas blancas y se trepa a unos botines de color crema con un taco muy alto.

Fuera de los camerinos ya no hay ninguna luz clara. Las luces psicodélicas, los láseres verdes y el humo hacen que solo te fijes en los rasgos básicos de las personas.

El Down Town tiene dos ambientes principales: la sala pop y la latina. En una puedes bailar salsa, cumbia y merengue, mientras que en la otra deberás mover tu cuerpo al ritmo de lo último del pop comercial: Ariana Grande, Lady Gaga, Britney Spears, Demi Lovato y Madonna.

El pop latino también se ha ganado su espacio: el último hit de Wendy Sulca, ‘Explosión’, pone a todos a bailar (o saltar), Javiera Mena es ahogada por los gritos de lesbianas emocionadas y, nuevamente, con Danna Paola y su canción ‘Aguita’ las bebitas (homosexuales amanerados y delgados menores de 25 años) toman el poder en la pista de baile.

Hombres viejos con chicos que parece que ayer salieron del colegio; hombres jóvenes con hombres jóvenes; hombres viejos con hombres viejos; hombres enternados con chicos en shorts. Para un hombre gay a veces solo importa una cosa: que sea hombre.

Pero no todos son así, muchos solo van para bailar, acompañar a sus amigos, ver el show de las drag queens, tomar una cerveza, para escribir una crónica, o para todo lo anterior.

Miras a alguien, le devuelves la mirada, sonríes, sigues bailando, te acercas o se acerca, hablan, se besan, bailan, le compras una cerveza. Quedarte con ese tipo o repetir el proceso. Es el típico ‘gileo’ entre dos hombres, más directo y sin tanto trámite.

– Empieza el show en la sala donde ponen merengue, o sea, ahí la gente es menos exigente, me acuerdo que cuando era nueva me mandaban allá. Igual hay buenos espectáculos, pero generalmente las principiantes comienzan en esa sala.

La gente baila salsa y el número de lesbianas es alto. Las lecas son un universo completamente distinto, algunas de pelo largo, delgadas, maquilladas y en tacos, otras muy gordas con pelo corto, otras delgadas con pelo corto, otras gordas con pelo largo, algunas muy masculinas, otras muy femeninas.

El show de las drags empieza: Dorian Kassan Fontana es la primera en salir a bailar y hacer un preciso lip sync. El lip sync es el arte de sincronizar los labios con sonidos vocales para dar la impresión de que uno es el que está cantando en vivo, no es fácil y requiere horas y horas de práctica frente al espejo.

La mayoría levanta la cabeza y disfruta del espectáculo. Empieza a sonar ‘La llamada’ de Selena Quintanilla y salen dos bailarines de cuerpos muy delgados, pantalones azules apretados y escarchados. Agitan los brazos para arriba, quiebran la cintura para el lado izquierdo, lo hacen para el lado derecho y dan una vuelta, todo en menos de cinco segundos, repiten infinidad de veces estos pasos.

Dorian acaba su número musical y sale una presentadora con una peluca rosada muy voluminosa que está vestida como animadora infantil. Conversa con Dorian para hacer un poco de publicidad para la discoteca: los lunes, strippers; los martes “son de tijeritas”; los miércoles, concursos; y de jueves a sábado hay drags queens.

La música vuelve a ser la misma que antes del show y todo vuelve a la normalidad.

En el otro ambiente solo suena pop, hay más hombres. Las únicas chicas del lugar son las mejores amigas de los gays que les piden que las acompañen a las discotecas.

Cuando acaba ‘Slown Down’ de Selena Gomez, las luces psicodélicas se apagan y dos tachos iluminan rápidamente el escenario. Unas cortinas azules brillantes resaltan. Empieza a sonar una de las canciones del último disco de Beyoncé. La introducción de ‘Yonce/Partition’ inicia y sale Egocéntrica haciendo lip sync de la parte hablada de la canción.

Let me hear yo say “Hey, Ms. Carter!” (Hey, Ms. Carter!)

Say, “Hey, Ms. Carter!” (Hey, Ms. Carter!)

Give me some!

La música suena y Ego empieza a cantar y a mover sus caderas hacia el lado derecho y el lado izquierdo, manteniendo sus dos pies juntos. Parece una serpiente, una serpiente rosada con peluca rubia.

Recorre el escenario de un lado al otro sin dejar de sincronizar los labios en ningún momento. El público está concentrado en Ego, en la barra solo hay un gringo y un chico moreno comprando dos cervezas Corona, obviamente, con su tajada de limón.

Algunos intentan sacarle fotos desde sus celulares; deslizan su mano por el bolsillo, desbloquean la pantalla, prenden la cámara, apuntan hacia la drag, cli… Y no lo logran: un VIP de aproximadamente un metro ochenta les baja el celular con la mano y les dice que no se puede tomar fotos.

– Mira, a mí primero me parecía una ridiculez porque el mismo Vale Todo al final cuelga las fotos de las presentaciones. En estos dos últimos años, sobre todo, ha aumentado el número de chicos que hacen drag; cómo sé que ellos no quieren tomar las fotos para luego copiarse de mi vestuario o, peor aún, para grabar mi presentación y hacer la misma en otro lado. Así son estas.

La competitividad entre las drag queens es feroz. Egocéntrica dice que fue la primera en vestirse como un personaje de la película de James Cameron: ‘Avatar’ y la pionera en hacerse un maquillaje estilo Venom, el antagónico de Spiderman. Después de esto, todas se copiaron.

La canción de Beyoncé tiene dos partes: Yoncé, un rap que habla sobre una muchacha muy deseada que está coqueteando con un hombre, y Partition.

Yoncé all on his mouth like liquor

Like like liquor, like like like liquor

Es la última parte del rap. Se apagan las luces y empieza la introducción de la segunda parte. Cuando se ilumina el escenario, Egocéntrica está en ropa interior rosa lista para sincronizar sus labios con la música.

Take all of me

I just wanna be the girl you like, girl you like

The kinda girl you like

Is right here with me

Esta es la parte final de la canción. Ego arquea su espalda, estira la pierna izquierda, dobla la rodilla derecha, lanza los brazos para atrás y queda tendida en el piso. Todo ha pasado en un segundo y Chameleon no ha sufrido ningún daño. Los asistentes aplauden y gritan como locos, o locas.

Esta especie de backflip es un movimiento muy utilizado por las drag queens de Estados Unidos, pero es poco usual verlo en los antros de ambiente limeños.

El hermetismo de los camerinos hace imposible que cualquiera pueda ingresar. Egocéntrica se sacará las pestañas postizas, se quitará el labial, las chapas, las sombras, se despegará la peluca, liberará sus testículos y su miembro de esa prisión sintética de cinta adhesiva. Guardará sus cosas en su maleta y bajará para encontrarse con sus amigos.

A las dos de la mañana empezará el segundo show de drags en el ambiente en el que ponen pop.

– Quédate si quieres, pero ya me has visto a mí ¿Qué más?. No sé quién va a estar, pero seguro saldrán de tres a cantar alguna canción de Paulina Rubio, ninguna de estas canta en inglés.

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